Querida Mamá, no vas a obligarme
Querida Mamá:
Tenía que decirte que me parece bastante hipócrita que quieras llevarme a ver a mi tía al hospital. Sé que está mal, ella sabe que está mal, pero ¿Qué quieres? Que vaya allí y le diga "Hola tita, ¿Cómo estás?" Esta claro que mal, incluso ella sabe que se está muriendo. No te digo que no vaya a ir a verla, eso está claro, pero no ahora. Tengo que hacer deveres, sí, quizás suena frio y a excusa, pero mi futuro está en juego, y si a mi padre, tu marido, no le importa aunque sea su cuñada, no tienes mucho derecho a obligarme a ir.
No voy a negar el hecho de que me cae bastante bien, pero no pienso ir y comportarme como una hipócrita. ¿Que lo hacen las demás primas? Pues muy bien. Ellas son ellas y yo soy yo. ¿Que no la veré antes de que se muera? Si te soy sincera, no quiero verla en ese estado. Tengo recuerdos muy bonitos de ella de cuando yo era pequeña... si la veo ahora me quedaré con el recuerdo de la tita débil, con el alma envejecida, sin esperanza en los ojos... ¡NO! No quiero verla así. Ella es fuerte, siempre ha sido fuerte. Si se muere es porque todas las personas deben morir algun día. Me dolerá, no pienso negarlo. Y lo más probable es que llore. Pero lloraré por mi tia. Mi tia fuerte, valiente, aquella tia que siempre tenía una frase para ayudarte a continuar, para que te levantara el ánimo, no pienso llorar por lo que se ha convertido ahora... ¿Sabeis? Si le recordais constantemente que tiene pocas probabilidades de vivir, ¿cómo creeis que se va a sentir? ¿realmente pensais que ese es el camino correcto? Por muy fuerte que sea una persona siempre tiene un límite. Cuanto más fuerte es una persona, más fuerte son sus heridas. Creo que la tita, lo único que necesita es esperanza. Ver como todos creeis en ella. Y si vosotros no haceis eso, porque no creeis en su fierza, yo sí, y haré lo posible para que ella, ahora que lo necesita, se sienta con fuerzas para continuar.
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